OpiniónPortadaCantando amores y penas en el karaoke

Somos sicólogos unos de otros. ¿No es una de las funciones de este profesional  la de escuchar sus pacientes? Bueno, pues eso es uno cuando va al Karaoke. No puede ser de otra manera para quienes asistimos a este espacio con un público que nos escucha y nos aplaude pacientemente mientras cogemos el micrófono y nos creemos cantantes. Hay que admitir que muchas veces uno va a desahogarse, a decir con canciones todo eso que...
Ramon Read1 semana ago923 min

Somos sicólogos unos de otros. ¿No es una de las funciones de este profesional  la de escuchar sus pacientes? Bueno, pues eso es uno cuando va al Karaoke.

No puede ser de otra manera para quienes asistimos a este espacio con un público que nos escucha y nos aplaude pacientemente mientras cogemos el micrófono y nos creemos cantantes.

Hay que admitir que muchas veces uno va a desahogarse, a decir con canciones todo eso que uno quisiera decirle a “par de gente”, o a “ese” o a “esa”.

La música siempre ha sido la mejor aliada para estas cosas, sobre todo para las del querer y las del desamor. Cuando no se sabe cómo decir lo que se siente: uno dedica una canción.

Y de esta misma forma, cuando uno si sabe lo que tiene que decir, pero no se atreve: uno va al Karaoke a mandar ese mensaje con todo el mundo, con la excusa de que quien lo dice es la canción; no uno.

Pero resulta, que a veces el destinatario está entre el público y en medio de esos desafines, sin querer, descubrimos el mensaje y la cara de a quien fue que “les sirvió ese sombrero”.

Publicado en la revista Oh. Periódico Listín Diario.

Ramon Read