CulturalPortadaHoy se cumplen 46 años de apresamiento del guerrillero Hamlet Hermann en Villa Altagracia.

Un dia como hoy pero en el año 1973  el llamado “Guerrillero Solitario”, Hamlet Hermann, es apresado en Villa Altagracia por guardacampestres del ingenio Catarey, finalizando así la presencia en el país de insurrectos contra el régimen del Presidente Joaquín Balaguer. Así describió el entonces guerrillero Hamlet Hermann su apresamiento en Villa Altagracia al periodista Juan Bolivar Diaz  en una entrevista concedida por el sobreviviente de esa expedición al reconocido periodista  enviado especialmente a México...
Ramon Read3 meses ago58010 min

Un dia como hoy pero en el año 1973  el llamado “Guerrillero Solitario”, Hamlet Hermann, es apresado en Villa Altagracia por guardacampestres del ingenio Catarey, finalizando así la presencia en el país de insurrectos contra el régimen del Presidente Joaquín Balaguer.

Así describió el entonces guerrillero Hamlet Hermann su apresamiento en Villa Altagracia al periodista Juan Bolivar Diaz  en una entrevista concedida por el sobreviviente de esa expedición al reconocido periodista  enviado especialmente a México por el desaparecido  periódico Ultima Hora.

«Luego de la emboscada en que caímos en la noche del 21 de marzo, y de la cual sobrevivimos el compañero Claudio y yo, y quedamos separados en ese momento, yo me dirigí en dirección Sureste hacia Villa Altagracia, tratando de alcanzar una carretera para conseguir un vehículo, que era el plan original que habíamos trazado los cuatro que quedábamos.

Después de yo pasarme aproximadamente dos días completos al borde de la carretera, tratando de localizar a alguna persona que tuviera más o menos la talla mía, para cambiar la ropa militar por una ropa civil, y al no conseguir esto, me decidí a alcanzar la ciudad de Villa Altagracia, donde a lo mejor eso me podría ser más fácil, y donde podría ya también con mayor facilidad, conseguir un vehículo.

Sucedió que llegando a Villa Altagracia, ocurrió un accidente automovilístico y eso aproveche yo para entrar en la ciudad porque las autoridades, los militares que estaban en la zona más bien se dedicaron a atender el choque.

Pasé  por un colmadito y compré un salchichón y unas galletas, porque en realidad habíamos pasado mucha hambre, me sentía muy débil y lo que en aquel momento yo consideraba como actos de audacia, podríamos decir, en realidad ahora me doy cuenta que un una imprudencia, porque puedo recordar que una persona se preocupó mucho de mi apariencia. Yo iba con suéter de mangas largas y un pantalón verde olivo en muy malas condiciones, y unas botas que son muy raras de ver en el país. Llamaba la atención; además que la figura mía es algo rara, no solamente en esa zona, sino en el país, por la estatura mía. Y me da la impresión de que esa  persona fue que le comunicó a una oficina de guardacampestres que hay cerca del ingenio Catarey.

De manera que cuando yo  traté de salir de la ciudad de Villa Altagracia, confiando en algunas zonas oscuras que tenía el pueblo, pasee por el frente de una oficina de guardacampestres, donde aparentemente me estaban esperando y un grupo me llamó, me rodeó. Yo estaba desarmado y ellos estaban armados con escopetas, revólveres. Y esa fue—más o menos—la escena de mi captura por estos guardacampestres, no entrega como han dicho algunas personas, que con esto tratan de desacreditar la posición de un guerrillero. Y no solamente del guerrillero, sino del método de lucha mismo, muchos que se oponen al método y que no les interesa ni siquiera que eso se comente.

Ahí se dieron unas escenas bastantes simpatías, porque cuando comenzaron a registrarme me quitaron el reloj y el dinero que llevaba. Y uno de ellos reparó que yo llevaba colgado en el cuello una bolsita de cuero y al acercarse a mí y levantar el suéter se asustó, y me preguntó si eso era un reguardo. Yo, con esperanza siempre de poderme escapar, y como era la brujería, fundamental para un guerrillero, le dije que sí, que era un reguardo. Y eso provocó que no solamente la brújula, sino el anillo matrimonial que también llevaba en el cuello, lo tuviera por tres días. Ni siquiera los soldados que me registraron se dieron cuenta que yo llevaba eso ahí, hasta que me tocó la oportunidad de trasladarme a la base de San Isidro, donde me dieron un baño, mejor dicho me di un baño, y eso fue el momento en que la brújula y el anillo, salieron a relucir.

Bueno, pues entonces me traspasan al comandante policial de Villa Altagracia, que estaba también ocupado del choque, y es quien me entrega. Este localiza un jeep manejado por un veterano de las Fuerzas Armadas y tomamos la carretera Duarte en dirección a Santo Domingo. Llegamos al control que tenía el Ejercito, en el kilómetro 40, y ahí se hizo entrega de mi persona a un capitán de la Fuerza Aérea, y ahí quedé en calidad de prisionero, en lo que llegaban los jefes militares.

El primero en llegar fue l que era el jefe de la Policía, general José Ernesto Cruz Brea. Supe que había gente disputándose quien me mataba a mi esa noche.

Pero parece que en ese momento primó más lo político y se trató de conservar un prisionero político, antes que otro cadáver.

Hay varias cosas que yo puedo referir, porque las conozco, porque viví la situación, y otras porque me enteré posteriormente, como esa que acabo de mencionar. No hay que sorprenderse que muchas veces yo me refiera a cosas que podía conocer en el momento que sucede, sino posteriormente».

Fuente: Acento.com.do (15/02/2017).-

 

Ramon Read